Acerca del Taller coordinado por miembros de la Comisión Clínica y Educación de la Asociación Civil FORUM INFANCIAS (CABA) en el Encuentro Nacional de Forum Infancias Red Federal (Rosario 2022)

Paradojas, intersecciones y otras complejidades en la escuela y la clínica. Interseccionalidad, una perspectiva que visibiliza desigualdades y promueve derechos.

Nos propusimos llevar a cabo una experiencia de taller para poner a trabajar conceptualmente una propuesta que nos acerca el campo de la Educación Sexual Integral (ESI): nos referimos al concepto de “interseccionalidad”. Entendimos el taller como un espacio para desplegar a partir de experiencias del campo escolar y clínico, el recorrido en diagonal que la interseccionalidad nos permite. Pensar, entre los participantes, cómo transpolar, modificar, entrelazar, ligar y poner en diálogo, ciertas escenas de la vida escolar a partir de este concepto. Buscamos generar la posibilidad de salir de los planteos dicotómicos y totalizadores que se reducen a una perspectiva lineal y descontextualizada así como reflexionar e interrogarnos colectivamente acerca de experiencias que presentan claroscuros, luces y sombras, de un modo situado y crítico, en el marco de las intervenciones complejas.

Edgard Morin introdujo la complejidad en el campo de las ciencias considerando “lo uno y lo múltiple” a la vez, sin anular las paradojas entre conceptos, que podrían ser contrapuestos entre sí, contextualizando e incluyendo aspectos que enriquecen y amplían nuestra mirada de lo que acontece y nos acontece. 

Consideramos que la interseccionalidad avanza en dicho sentido abriendo nuevos entrecruzamientos.

¿Qué es la “interseccionalidad”?

La interseccionalidad es un concepto que invita a analizar en profundidad las relaciones que evidencian desigualdades, a distinguir las desigualdades de las diferencias, haciendo foco en las diferencias desigualadas, al decir de Ana Fernández, y a visualizar la diversidad como un valor presente en la experiencia humana, reconociendo que lo común en los sujetos, es el hecho de ser diferentes.  

Podemos situar el origen de este concepto en el campo de los movimientos feministas (Kimberlé Crenshaw, 1989) sin embargo tomaremos, en esta ocasión, su línea de articulación con las prácticas pedagógicas actuales enmarcadas en la ESI.

Es una mirada muy pertinente para pensar las propuestas áulicas y colectivas donde infancias y juventudes transitan la importancia del lazo social como sostén exogámico. En este sentido, ese vínculo, ese lazo, alojado desde la perspectiva interseccional, asoma y da luz a las desigualdades para potenciar las intervenciones que busquen reducirlas, dando espacio, a su vez, al valor de las diferencias.

La perspectiva interseccional posibilita advertir las causas de las relaciones que generan desigualdad, los niveles de vulnerabilidad que a partir de ellas se profundizan. Así mismo, apunta a visibilizar el modo en el que se estructuran socialmente esas desigualdades, siendo un primer paso para buscar su transformación, reivindicando en paralelo el valor de la diversidad. 

Categorías sociales como el género, la etnia, la clase social, la orientación sexual, entre otras, son el resultado de la interacción de distintas dimensiones sociales, culturales e históricas, biológicas y psíquicas, que diariamente forman parte de la vida escolar y generan impacto en las relaciones de sus miembros, así como fundamentalmente en la construcción de subjetividades de niños y adolescentes.

Existen diferencias dentro de estas categorías sociales, pero el problema surge cuando estas diferencias se transforman en desigualdades que estigmatizan y cercenan derechos. Por otro lado, sabemos que no todas las desigualdades tienen la misma visibilidad, ni la misma consideración social, ni las mismas motivaciones. Para abordar la tarea pedagógica, resulta fundamental tomar los aportes de la escuela Freireana y acercarse al campo desde la lógica de la acción – reflexión – acción. Es decir, desde un marco que orienta nuestra mirada y nuestras prácticas, hacia una reflexión situada y compleja que nos permita actuar críticamente para mejorar y transformar experiencias violentas e injustas. Vale aclarar que esta modalidad de acción-reflexión-acción debe implicar al adulto (docente/profesional) quien también está atravesado por las mismas variables y requiere de una revisión crítica de su propia práctica para poder intervenir. 

Siguiendo esta línea, la metáfora visual de calles que se entrecruzan en un territorio, nos ayudará a pensar la “interseccionalidad”. Pensarla, no tanto en un plano delineado claramente desde una perspectiva racionalista como podría ser el plano de una ciudad moderna, sino más bien tener en mente un croquis que tiene información relevante, un dibujo a mano alzada, único, realizado y entendible para las personas que lo crean en su cotidianidad.  

El enfoque que aporta la ESI a la vida escolar, nos invita a hacer foco sobre un conjunto de calles tales como “la calle de los géneros”, “la calle de las etnias” o “de condiciones socioculturales”, “la calle de las clases“ o “posiciones socioeconómicas”, entre otras.

Podríamos ubicar que cada persona (o grupo humano) se encuentra situada en determinada intersección de calles. Y al encontrar esa intersección se leen esas calles/categorías en su íntima articulación con ese sujeto. Algunas calles quizás terminarán en callejones sin salida, otras llevarán sin obstáculos a destinos, como en las autopistas. Las habrá seguras, luminosas y las habrá oscuras, inseguras e incómodas.

El Taller

El taller, como dijimos anteriormente, se propuso poner sobre la mesa el concepto de interseccionalidad y construir una cartografía que nos invite a pensar trayectos novedosos. 

En primer lugar, nos preguntamos cuáles serían las calles posibles para trazar nuestros propios mapas. Así surgieron nuevas calles, además de las que nos traía la ESI: “la calle de los conflictos familiares”, “la calle de los estereotipos”, “la calle de las etiquetas y los diagnósticos”, “la calle de las capacidades”, “la calle de los prejuicios”, “la calle de la accesibilidad”, “la calle de las violencias y abusos”, “la calle de los miedos”, “del saber/no saber”, “la calle de la pandemia”, entre otras tantas. 

Así, invitamos a las participantes a reunirse en grupos, leer una viñeta sobre una escena escolar y pensar cuáles serían las calles posibles que se pueden trazar para leer dicha escena en clave de interseccionalidad y, a partir de allí, cuáles las preguntas, los sentidos, las lecturas, las hipótesis e intervenciones que surgen de esas intersecciones. 

La propuesta despertó intercambios intensos, diversas escenas (en algunos casos sin conexión con la viñeta) que se pusieron a conversar. Rápidamente, surgieron interconexiones, fragmentos de prácticas y experiencias vivenciadas. 

La consigna tuvo el efecto buscado: desorientó, incomodó, desarticuló miradas y líneas de pensamiento que tenemos automatizadas.

Luego del debate en grupos, propusimos trazar entre todxs una cartografía que diera cuenta de las calles transitadas. 

Lo que el Taller nos dejó

La experiencia del taller nos dejó abiertas muchas preguntas, muchos caminos y unas cuantas reflexiones.

Por un lado, las intersecciones mutan y se transforman según los intercambios y los contextos por lo que preferimos trazar cartografías.

La cartografía es una representación viva de un paisaje que se va trazando al mismo tiempo que se constituye.  Es un mapa vivo en constante transformación que acompaña y da cuenta de los paisajes y pasajes, de los flujos de intensidades que lo habitan creando territorios existenciales siempre en proceso.

Nos ayudan a pensar nuestras intervenciones en clave situacional, desde la complejidad. Visibilizan el conjunto de fuerzas en juego que marcan traza, de un modo muchas veces silencioso pero potente y perdurable.  

Situarnos y movernos al mismo tiempo en la cartografía que se va trazando, da lugar a enunciar un planteo del problema no lineal, no cerrado, un planteo complejo. Gilles Deleuze decía que “cada problema tiene la solución que merece su formulación”. Del recorte que hagamos para enunciar su planteo depende la amplitud de nuestra mirada y viceversa. Tendemos a la simplificación, a la uniformidad, a la economía de energía y acostumbramos a insistir en las repeticiones y dicotomías que nos suelen habitar. En este sentido, la “interseccionalidad” nos aporta una multiplicidad de perspectivas en tensión que pujan por un lugar en el campo de problemáticas que hacen a las escuelas y a la clínica.

¿Seremos capaces de romper con las visiones binarias para incluir elementos heterogéneos que permitan visibilizar aquello dicho entre líneas o no dicho?

La búsqueda del conocimiento es un proceso y no un resultado. Se parte de la interrogación acerca de lo que no sabemos.

Freire considera que preguntar es una experiencia y propone vivir la pregunta, habitar la pregunta, vivir la indagación, vivir la curiosidad, habituarse a preguntar para leer el mundo como si fuese un texto.

¿Podremos abrirnos a lo inédito, a lo impensado de cada momento para problematizarlo, tolerando la frustración, la falta de síntesis o de un orden conocido que unifique y nos tranquilice, pero que a la vez recorta, empobrece y mutila nuestra experiencia?

Al enfocarnos en el entramado productivo y en los procesos generadores de nuevos sentidos podemos librarnos de quedar entrampadxs en las definiciones y en los preconceptos, para lo cual un camino posible para pensar nuestras prácticas es ir por los intersticios y por los entrecruzamientos saliendo de las concepciones llamadas centrales, para descubrir diferentes aristas y composiciones que, a modo de un caleidoscopio, sean capaces de cambiar la configuración de las representaciones cuando algo se modifica o se silencia, entre muchas otras posibilidades.

Tal vez se trate de salir de una lógica colonizadora, que aspira a imponer su “propio” discurso dejando de lado a los demás, para desplegar un pensamiento rizomático, en movimientos transversales sin principio ni final.

Autoras del Artículo
Lic Ana Kurtzbart

Lic Ana Kurtzbart

Lic Alejandra Ruibal

Lic Alejandra Ruibal

Lic María Gabriela Soengas

Lic María Gabriela Soengas

Lic Melina Touson

Lic Melina Touson

Miembros de la Asociación Civil Forum Infancias (CABA)

Bibliografía