Taller Virtual en el marco del Encuentro Nacional de Forum Infancias Red Federal en Rosario (3/11/2022)

Primeras Infancias en Tiempos de Pandemia: las prácticas de cuidado.

atenciónLas autoras reservan el uso inclusivo de los términos “niñxs pequeñxs”. En el resto del texto se utiliza el masculino genérico a fin de facilitar la lectura.

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ste taller organizado por la Comisión de Primera Infancia de CABA, invitó a quienes trabajan en espacios de intervención temprana a reflexionar sobre las observaciones actuales de niñxs pequeñxs que han atravesado sus primeros tiempos del desarrollo en el contexto de la pandemia en circunstancias de aislamiento, de sobrecarga de los adultos cuidadores, temores e incertidumbre de todos (familia, médicos, profesionales, escuela, etc) que dejaron sus marcas.

Es mucho lo que sucede en los primeros años de vida del niño: desde la construcción del cuerpo, los primeros intercambios hasta la constitución de su subjetividad. Son tiempos de absoluta dependencia y de mucha vulnerabilidad del bebé. Frente a esta situación, el otro del cuidado es el sostén fundamental. 

La pandemia irrumpió, obligando al despliegue de nuevos escenarios, donde todo lo habitual quedó en suspenso: lo cotidiano se vio atravesado por el temor, el riesgo y la incertidumbre sobre el futuro. Pensamos que ahora, en este otro tiempo, es necesario poder ubicar el impacto que tuvo, las marcas que dejó en las familias y también para los/as profesionales de la salud al atender e inter-venir en dicho contexto.

Propusimos dos ejes de trabajo grupal para reflexionar e intercambiar:

Eje 1:

Comunicación y lenguaje en niñxs pequeñxs: ¿qué escuchamos?

Eje 2:

Cuidados tempranos: entre mitos y necesidades.

En los últimos tiempos, llegan a la consulta niñxs pequeñxs con dificultades en la comunicación y el lenguaje. Estos son observables que surgen como emergentes, elementos que visualizan situaciones complejas, más profundas y más amplias que esa dificultad observada.
En cuanto comenzamos a indagar, a bucear en la individualidad y la complejidad de cada caso, vamos descubriendo una trama en la que esxs niñxs están insertos: dinámicas familiares desorganizadas, dificultades en el respeto a una legalidad, una norma; dificultades en la relación con el otro, en la socialización. Estas situaciones terminan haciendo síntoma, muchas veces en el desarrollo del lenguaje.
Alteraciones en los ritmos y las rutinas familiares, incremento de las exigencias laborales de los adultos y las responsabilidades escolares de los niñxs. Atravesamos momentos de incertidumbre y angustias en torno a la enfermedad y la vida; los roles familiares fueron puestos en juego, cuestionados.

¿Cuánto de lo social, el encuentro con otros en entornos que trascienden lo familiar, lo cotidiano que siempre naturalizamos, luego de la pandemia, en su ausencia o restricción, ha cobrado importancia para los procesos de adquisición, apropiación y desarrollo del lenguaje y la comunicación?

Es significativo el aumento de la demanda de atención de estas dificultades. ¿Cuántas veces recibimos casos donde el lenguaje es la punta del iceberg?
Posicionados en el paradigma de la complejidad, no podemos ni debemos obviar estas realidades y circunscribirnos exclusivamente al emergente observable.
¿Esto se intensificó durante y después de la pandemia? ¿Se modificó?

Más allá de la singularidad de cada sujeto y lo propio de cada región y contexto, desde lo que venimos trabajando desde la Comisión de Primera infancia, además de las mencionadas dificultades en los procesos de apropiación del lenguaje,  pudimos observar algunas modalidades más  recurrentes en bebés y niñxs:

  • Desorganización en los ritmos de alimentación y sueño
  • Inestabilidad psicomotriz con mucha inquietud corporal
  • Inhibición frente a la interacción social en ámbitos distintos al hogar
  • Mayor pasividad, menor exploración
  • Poca o nula posibilidad de jugar
bebe descansando

Otro aspecto insoslayable es que este contexto de pandemia ha dejado en evidencia la importancia de la presencia del otro en los cuidados durante los primeros años de vida.
¿Qué entendemos por presencia, sostén, apego, vínculos?
¿Qué es cuidar? ¿Cómo se cuida a un niño cuando estoy trabajando, cuando estoy limpiando, cuando todo transcurre en el mismo lugar? ¿Solos, sin otros?  ¿Qué es estar con otro? ¿Qué implica estar disponible para el otro?

Tuvimos que aprender nuevos modos de cuidar. “A cuidar se aprende cuidando” nos dice Denise Najmanovich. 

Nos proponemos comenzar a pensar, armar una pausa e interpelarnos: ¿Cuáles son los desafíos y las intervenciones profesionales en la primera infancia hoy, tanto en salud, educación y dentro del ámbito comunitario?
En este sentido, nos parece oportuno como profesionales que nos ocupamos de estos tiempos iniciales, siendo consultados por dificultades en el desarrollo temprano, volver a pensar a la primera infancia desde una perspectiva de cuidado, que propicie la crianza y considere los siguientes puntos:

– Cuando pensamos en cuidado, lo hacemos desde lo vincular. Pensamos a los bebés y niñxs pequeñxs con sus cuidadores, no por separado. Comprender que dicho cuidado se construye y se pone en juego cada vez,  en la interacción activa tanto del bebé como de quien está a cargo de cuidado. El cuidar no es dado ni determinado biológicamente ni resulta natural de los lazos familiares.  Sostenemos que cuidar no es sólo proveer cuidados físicos, no es sólo desarrollar las tareas de alimentación, vestido, higiene y descanso sino que es necesario algo más, algo del orden del deseo para con ese bebé que le posibilite su desarrollo y constitución subjetiva.

– El bebé modula el vínculo, es activo, genera respuestas en el otro; se vincula desde una mutualidad. El bebé no es pasivo, meramente receptivo de los cuidados.  Esa mutualidad va a ser singular en cada caso y va a ir modelando los primeros vínculos. Por ejemplo, los casos de bebés muy tensos y crispados, o hipotónicos con dificultades para ser sostenidos. Sin dudas, estas modalidades van a pregnar en todas las actividades, armando los primeros modos de ser y estar de los bebés. 

– Acompañar a que los cuidadores encuentren los modos singulares y propios de crianza, sin pautas rígidas o modelos ajenos que pueden no ser pertinentes.

– Una perspectiva del cuidado procura entender a cada bebé en su modo particular y único de desarrollo. Proponemos evitar establecer modelos y pautas normativas o normalizadoras para esta etapa. La rigidez y las pautas inflexibles atentan contra una perspectiva del cuidado porque dan respuestas mecánicas, intentando encajar con los formatos evolutivos, categorías de lo esperable, sin lugar a pensar los procesos y características del caso a caso. Son aquellos marcos teóricos y prácticos de abordaje a la infancia que estipulan, por ejemplo, la cantidad de palabras esperable que un niño o niña de dos años conozca o produzca.

– La perspectiva del cuidado ubica como imprescindible habitar un pensamiento y una acción situada, es decir que pensar en un bebé o en un niño implica comprender que sus condiciones de existencia conllevan las condiciones sociales, económicas, culturales y epocales. Concebir a la crianza como una red; si bien hay adultos significativos en su función de cuidadores, son  muchos los actores que intervienen en este momento vital. Es muy importante construir o reestablecer esa red. 

Consideramos entonces que la contracara de una perspectiva del cuidado se rige por los mitos de crianza y desarrollo. Esta es una perspectiva basada en los modelos teóricos que sustentan  el “deber ser y estar” de los bebés. Se constituyen en conjuntos de reglas sobre cómo alimentar, hacer dormir o cuidar. Los mitos son universales y tienen la particularidad de basarse en conductas a adquirir, que tienen que entrenarse de manera mecánica. No toman en cuenta el vínculo, ni la singularidad ni el contexto. Es para todos igual y aquel que no se ajusta a las pautas establecidas es considerado como “errado” o “fallido”.

 

Nene llorando, error en la matriz.


También estos mandatos y mitos determinan sobre cómo “deben ser” los adultos cuidadores. Por lo tanto, aparece un único modelo posible de crianza. Hay pautas fijas. No se considera la singularidad de la trama que se arma entre el bebé y los adultos cuidadores. 

Como profesionales abocados e interesados por la primera infancia nos interpela conocer  cuáles son las dificultades, alteraciones o perturbaciones en el desarrollo que  presentan los bebés y los niñxs pequeñxs en este tiempo.

¿Qué escuchamos en nuestros espacios, hoy? ¿Cuántas nuevas preguntas nos hemos planteado?
Nuevos modos de abordaje modificaron nuestras prácticas como terapeutas, profesionales de la salud y la educación. ¿Cómo indagamos en las distintas cuarentenas atravesadas?

Entendemos que pensar la primera infancia implica también repensar y tener una mirada implicada y reflexiva sobre la propia práctica.
La pandemia nos llevó a flexibilizar los encuadres y a revisar nuestras prácticas. Más allá de los cambios que pueden haber resultado propicios creemos que el reflexionar e interpelarnos es fundamental.

Posicionados en este tiempo posterior a la pandemia, nos planteamos dos grandes interrogantes que encuadran la reflexión:

1-  ¿Qué lugar le damos a la revisión y elaboración de todo esto que nos pasó? ¿Qué espacios se ofrecen en los jardines, en los consultorios, para repensar estas nuevas infancias, atravesadas por estos signos de época?

2- ¿De qué modo esta situación nos demandó nuevos modos de abordajes, flexibilidad en los encuadres? ¿Cómo nos involucramos en una revisión de nuestras prácticas como terapeutas, profesionales de la salud y la educación?
¿Cuántas preguntas nuevas tuvimos que incorporar en nuestras anamnesis? ¿Cómo indagamos en las distintas cuarentenas atravesadas?
¿Qué modificamos en el entorno de nuestras prácticas con el uso de barbijo, la distancia social, los protocolos sanitarios y qué hemos repuesto una vez que estos cuidados ya no fueron necesarios?

Reflexiones finales

La pandemia ha dejado consecuencias y efectos en todos los ámbitos. Los bebés, niñxs y sus familias se vieron inmersos en circunstancias particulares del desarrollo. Estas nuevas realidades nos plantean múltiples interrogantes.
La propuesta es generar espacios para que estas preguntas se desplieguen y den lugar a la reflexión y el análisis, siempre desde una perspectiva que contemple la singularidad de cada caso y también el contexto colectivo en el que se enmarca.  
Proponemos valorizar los espacios colectivos para pensar las temáticas inherentes a la primera infancia desde la interdisciplina.
Nuestra perspectiva no piensa la primera infancia a solas ni desde una única disciplina, práctica, ámbito o discurso sino como un territorio donde confluyen diversas miradas. No como una sumatoria de terapias y abordajes sino como un enfoque, una mirada y un modo compartido de pensar las infancias en cada contexto. 

 

Autoras del Artículo
Lic Betina Frid

Lic. Betina Frid

Lic Jennife Bertin

Lic. Jennife Bertin

Lic. Raquel Salischiker

Lic. Raquel Salischiker

Lic Giselle Aronson

Lic Giselle Aronson

Miembros de la Comisión Primera Infancia del Forum Infancias CABA