LA SALUD MENTAL EN LA AGENDA DE LAS JUVENTUDES: Creación y alcance del Programa La Salud Mental es entre Todas y Todos – PBA

La solidaridad, la inclusión y la garantía de derechos son tanto constructoras como indicadoras de la salud mental de las personas y los pueblos”

Fines de 2021. Escenario de Pospandemia: El Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, se reunió con estudiantes organizados en la Unión de Estudiantes Secundarios: “Estamos preocupados por la salud mental de nuestros compañeros y compañeras”. Ese fue el puntapié inicial del Programa “La salud mental es entre todas y todos” (1): jóvenes cuidando a jóvenes, un gobernador escuchando y voluntad política para mejorar las condiciones de vida de las juventudes de la provincia. La indicación del gobernador fue clara: trabajar conjuntamente entre los Ministerios de Salud (2) y la Dirección General de Cultura y Educación (DGCyE) (3) en un Programa que pueda cuidar la salud mental de los y las estudiantes. El mismo, debía enmarcarse dentro de la amplia reforma bonaerense en Salud Mental, que se plasma formalmente en el Plan Provincial integral de Salud Mental, el cual plantea no sólo la transformación del sistema de atención sino también la perspectiva desde la cual pensábamos los abordajes y acompañamientos con las juventudes.

En el presente artículo nos proponemos dar cuenta de las decisiones en torno al encuadre de trabajo y los efectos del mismo, para -al día de la fecha- haber alcanzado entre los talleres que realizan los equipos pertenecientes a la Subsecretaría de Salud Mental y los equipos de orientación escolar: 99.016 encuentros con 33.356 grupos, alcanzando a 533.802 estudiantes de 2438 escuelas en los 135 municipios de la provincia; con un 94,3% de valoración positiva (4) por los estudiantes. 

¿Cómo diseñar una política pública situada y con una perspectiva de protagonismo juvenil entendiendo que la responsabilidad por el cuidado la tiene el Estado y las adulteces?

Teníamos que crear y acordar interministerialmente un encuadre de trabajo en una provincia vasta y heterogénea (5) entendiendo también que “los jóvenes” no son una entidad uniforme y homogénea sino que, por el contrario, no hay una sola forma de transitar la juventud (y, por eso, hablamos de “juventudes”) así como tampoco hay una sola forma de habitar este contexto tan complejo. Generalmente, las instituciones educativas y sanitarias han articulado su trabajo en el territorio de dos maneras: a través de la derivación de algún estudiante a tratamiento individual y/o solicitando que un profesional del campo de la salud dicte una charla informativa/clase a un grupo de estudiantes sobre determinada temática (consumos problemáticos, infecciones de transmisión sexual, etc). 

Desde un primer momento supimos que queríamos hacer algo distinto. Primero, dejar de presuponer que como adultos o profesionales de la salud mental sabíamos de antemano lo que las juventudes sentían, pensaban, deseaban o sufrían en torno a la salud mental (siquiera qué comprenden como “salud mental”). Segundo, entender que estamos en un paradigma de sobreinformación (6), no de falta de la misma, y que se trata más de discutir y construir criterios colectivos de cuidado frente a lo que les sucede, que de “bajarles información” a las juventudes. El horizonte, sostener la pregunta: ¿Qué demandan las juventudes cuando demandan salud mental? ¿Quien sino ellas y ellos podrían acercar algún indicio?

A partir de la articulación intersectorial y desde una perspectiva de derechos, se trabaja sobre el dispositivo grupal de Talleres de Salud Mental en Escuelas Secundarias, con el objetivo de generar espacios de diálogo y confianza -sin prejuicios ni estigmas-, donde las juventudes puedan hablar con adultos y entre pares, sobre lo que ellos y ellas proponen como temática en torno a la salud mental. Se trata de colectivizar prácticas de cuidado, pero también, y más importante aún, de construir grupalmente algún tipo de respuesta (poner en palabras colectivamente, simbolizar) ante lo que entienden que les sucede. 

En una época donde el acento está puesto en los padeceres individuales (psicodiagnósticos, pseudodiagnósticos, estigmas, etc.) y soluciones más individuales aún (autogestión de las emociones y tolerancia a la frustración, adaptación al medio, etc.), nuestra propuesta es la de colectivizar (desindividualizar) dichos padecimientos y construir respuestas con otras y otros: logrando entonces un proceso de significación singular y situado (cada grupo hará su recorrido y llegará a las conclusiones que pueda sobre aquello que propone abordar).

Promover espacios de confianza para desarrollar un diálogo entre pares y con adultos, implica generar las condiciones de posibilidad para mejorar la salud mental de esa grupalidad en términos de prevención inespecífica, esto es, promueve prácticas de cuidado en salud mental entre pares y previene diversas problemáticas a través de la palabra compartida y la colectivización de diversos malestares comunes a las juventudes (ya sea porque dicho grupo explícitamente pretende trabajar una cuestión y/o por trabajar sobre la trama vincular misma).  

Otra decisión en torno al encuadre tuvo que ver con entender la salud mental como un proceso dinámico “…determinado por componentes históricos, socioeconómicos, culturales, biológicos y psicológicos, cuya preservación y mejoramiento implica una dinámica de construcción social vinculada a la concreción de los derechos humanos y sociales de toda persona”. (Ley 26657/2010). En este sentido, cada taller implica la realización de tres encuentros con el grupo, a razón de uno por semana. De esta manera, el grupo puede realizar un proceso que también respete los tiempos subjetivos de sus participantes. A modo de ejemplo, un estudiante que en el primer encuentro puede tener una posición pasiva o defensiva ante el espacio (todos participan, cada uno a su manera, no siempre hablando) en el segundo o tercer encuentro se anima a hablar. Hay representaciones, ideas, temores, cuestiones que lleva tiempo procesar, hablar, discernir, poner en palabras, en fin: simbolizar. Se trata de que haya regularidad, tiempo y la distancia justa entre los encuentros. La idea general es que el primer encuentro permite construir la confianza y la transferencia entre coordinadores/as y el grupo, armar un acuerdo sobre las condiciones para hablar, indagar las representaciones en torno a la salud mental, sus intereses, temores, padecimientos y prácticas de cuidado (duración 1 hora). El segundo encuentro tiene como objetivo profundizar en las temáticas que el grupo quiere abordar (su duración es de 2hs). El tercer encuentro propone una síntesis, una idea rectora que plantea “¿qué de lo que trabajamos y cómo se lo contarían al resto de la escuela?” (1 hora de duración): de allí surgen podcast, cartelería, videos, entrevistas en las radios escolares, campañas escolares ligadas a los proyectos institucionales, etc.

Otro aspecto importante del encuadre tiene que ver con la organización institucional de la escuela. Se tomaron tres determinaciones: en primer lugar, antes de iniciar y después de finalizar todos los talleres se realiza una reunión con el Equipo de Orientación Escolar y la conducción de la escuela para trabajar aspectos en torno a las grupalidades. Al inicio, saber si hay proyectos de integración (para hacer inclusivo el taller), qué problemáticas observa la escuela, qué pueden historizar sobre grupos, temáticas, etc. Al terminar de trabajar con todos los grupos, qué continuidad de cuidados se pueden realizar en la escuela, qué acompañamientos se requieren, qué casos habría que derivar al sistema sanitario, de qué forma, en qué tipo de dispositivo, etc.

En segundo lugar, los encuentros arrancan en el mismo horario que el módulo de clase (de forma tal de no interrumpir a un docente en medio de una explicación, sacarle espacio a más de un docente ni hacer que los chicos no tengan el espacio de recreo). Tercero, los encuentros con cada grupo rotan de día y/u horario (para no afectar la continuidad pedagógica del mismo docente durante 3 semanas seguidas).

Por último, la decisión en cuanto a la coordinación del espacio. Determinamos que debía hacerse en dupla (dos talleristas) pues permite jugar con el espacio, las distancias, la mirada, romper con la lógica expositiva (docente en el pizarrón, estudiantes mirando al frente), y, a su vez, que en caso de que algún estudiante solicite hablar en privado o se angustie (7) por lo que se está conversando, un tallerista puede retirarse con él o ella sin exponerlo mientras el otro tallerista continúa con el resto del grupo. A esta dupla se le suma un referente escolar/institucional, que acompaña con escucha activa los encuentros de un grupo, para luego poder pensar estrategias de continuidad de cuidado en las reuniones finales. Es en ese espacio que llamamos aula, que la dupla de talleristas y el referente de la escuela, se encuentran para pensar de manera corresponsable las estrategias de acompañamiento para estas grupalidades. Tratando de desarmar la lógica adultocentrista, nos ubicamos como adultos dispuestos a escuchar, sin presuponer, lo que le sucede a esas juventudes. No tener el saber, no implica correrse de nuestras responsabilidades como adultos y agentes del Estado en nuestro rol de alojar y acompañar a nuestras juventudes. El espacio de taller, y lo que se pone en juego en la grupalidad, no es un dispositivo clínico, ni de detección temprana; es un espacio cuidado, de promoción de la salud, para que las y los jóvenes tomen la palabra y sean protagonistas.

¿Con qué nos encontramos en los talleres y qué efectos producen?

A manera de síntesis y sabiendo que estamos generalizando, encontramos jóvenes muy interesados en hablar de lo que les sucede (siendo más resistentes a los espacios individuales y más cómodos en los grupales), demandando la presencia y escucha de adultos pero sin sermones ni prejuicios, con una escucha que no los juzgue como “generación de cristal” simplemente por plantear un rechazo a formas tradicionales de vincularse con cierto nivel de violencia que denuncian observar en los adultos. Ubicamos mucho interés por la salud mental, con utilización de términos propios del campo, con (pseudo) diagnósticos hechos por inteligencia artificial (antes googleando o con videos de redes sociales) a partir de síntomas o sentimientos que poseen (8) centrado en lo individual y con cierto carácter de culpa -como si fueran carentes, deficientes o por sentirse o ser así-. Cuando vamos preguntando y re-preguntando, van cayendo los (pseudo) diagnósticos y entramando significaciones en torno a lo común. Pasamos de “soy depresivo” a “me siento triste de noche”, a lo que varios compañeros/as adhieren. Van desarmando progresivamente los discursos hiperindividualistas de las redes sociales (autogestión de emociones, amistades, cómo hacer plata fácil, cómo ser exitoso y no ser un fracasado, etc) para ir ubicando grupalmente las condiciones (sociales, comunitarias, singulares, barriales, institucionales referidos a la escuela misma, etc) que hacen que se sientan de tal o cual manera. Cuando corremos el velo encontramos mucho sentimiento de soledad (paradójicamente en una época de supuesta hiperconectividad) y mucha violencia en sus diferentes formas (entre pares, simbólica, económica, psicológica, física, de los adultos, en el barrio… y autoinfligida -con cortes o, peor aún, intentos de suicidio o consumados). Ese entramar grupalmente produce efectos en 3 niveles (9) (Rotman et al., 2025): subjetivos, inter-subjetivos y trans-subjetivos. En cuanto al nivel subjetivo, se trata de un proceso -como antes mencionamos- de despatologización, de correr la mirada de los síntomas individuales a los determinantes sociales. El nivel inter-subjetivo refiere a la desindividualización o colectivización del malestar, a fortalecer los lazos entre pares, ubicar al otro como ser sufriente -como uno-, lo que puede ayudar a prevenir violencia intersubjetiva. Lo trans-subjetivo, implica el establecimiento de lo común a nivel grupal, promueve vínculos sanos en el aula, comparte las prácticas de cuidado y fomenta la identidad grupal (también en Rotman et al., 2024).

Cabe destacar que muchas veces ocurre lo que denominamos “primeridad”. Esto es, que las y los jóvenes cuentan sucesos, situaciones o padecimientos por primera vez: “Esto nunca lo conté” es una frase habitual en estos espacios. Para estas juventudes, encontrarse con adultos con disposición al diálogo y un posicionamiento donde la importancia la tiene la palabra de ellos y ellas, les permite desplegar potencialidades y mostrarse vulnerable ante el otro. En estos talleres hemos presenciado (y posibilitado) escenas de abrazos colectivos espontáneos, comunicación respecto a transición en la identidad de género, denuncias de violencias sexuales y físicas, anticipación respecto a un suicidio, posvención grupal respecto a la misma temática, etc. En fin, se trata de construir junto a otros y otras mejores condiciones de existencia desde un Estado presente, que se hace responsable de la salud de sus juventudes.

Referencias

  1. Res. 3246/23 – Ministerio de Salud con firma de la DGCyE. https://normas.gba.gob.ar/ar-b/resolucion/2023/3246/364341.

  2. Específicamente, la Dirección de Promoción y Cuidados en Salud Mental y Consumos Problemáticos que depende de la Subsecretaría de salud mental, consumos problemáticos y violencias en el ámbito de la salud. Ministerio de Salud. Provincia de Buenos Aires.

  3. La Dirección Provincial de Educación Secundaria y la Dirección de Psicología Comunitaria y Pedagogía Social dependientes de la Secretaría de Educación.

  4. Se realizaron 5830 encuestas anónimas en 2024 y 2025 a estudiantes que pasaron por los talleres, de los cuáles el 94,3% respondieron que recomendarían el taller a otros jóvenes.

  5. La provincia de Buenos Aires cuenta con 135 municipios, 17 millones y medio de habitantes y más de 307 mil kilómetros cuadrados de superficie. https://censo.gob.ar/index.php/datos_definitivos_bsas/ También https://portalgeoestadistico.indec.gob.ar/.

  6. En la Provincia de Buenos Aires el 91,5% de los hogares tiene al menos una persona con celular con acceso a internet. https://censo.gob.ar/index.php/datos_definitivos_bsas/ También https://portalgeoestadistico.indec.gob.ar/

  7. En algunos casos se acercan de manera individual luego del taller, en un recreo, en un pasillo porque no se animaron a hablar de manera grupal. Entendemos la importancia de dicho momento y sostenemos la “disponibilidad” y “disposición a la escucha”.

  8. Relatan sentir ansiedad y angustia, se nombran como depresivos, bipolares, etc.

  9. De la investigación surgen otros dos niveles de efectos: a nivel institucional -la escuela transforma su mirada sobre la salud mental y las juventudes-; y a nivel territorial -los dispositivos sanitarios y escolares articulan más y mejor, instalando una lógica de corresponsabilidad-. Al encuadre que permite este trabajo intersectorial lo denominamos “La ingeniería del encuadre”. Al encuadre de trabajo descrito en el presente artículo y que hace al trabajo grupal con juventudes lo denominamos “La artesanía del encuadre”.

Bibliografía

  • Ley Nacional del Derecho a la Protección de la Salud Mental N°26657/2010

  • Greco, M. B. & Lanza, C. (2024). Construir la red: la salud mental es entre todas y todos. Una conversación con Sebastián Holc y Federico Appiani. En Debates en Educación #2, Revistas del Departamento de Ciencias de la Educación. Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires. 

  • Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires (2022). Plan Provincial Integral de Salud Mental 2022-2027. Hacia un sistema solidario e integrado de salud. En https://www.ms.gba.gov.ar/sitios/saludmental/files/2022/07/PLAN_PCIAL_SALUD_MENTAL_-2022_07_13.pdf

  • Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires (2023). Resolución 3246/23. Creación del Programa La Salud Mental es entre Todas y Todos. Boletín oficial N° 29523. En https://normas.gba.gob.ar/documentos/xDw913sK.pdf 

  • Rotman, J.; Holc, S.; Appiani, F.; Decandia, S.; Fernandez, N.; Maskin, F.; Cosentino, M.; Marquez, P.; Lorenzo, C. & Feuer, M. (2024). Talleres de salud mental en escuelas secundarias públicas. Efectos congruentes y emergentes. De la utilidad a lo común. En Memorias del Congreso Provincial de Salud 2024. 

  • Rotman, J.; Holc, S.; Appiani, F.; Decandia, S.; Fernandez, N.; Maskin, F.; Cosentino, M.; Marquez, P.; Lorenzo, C. & Feuer, M. (2025). Talleres de salud mental en escuelas secundarias de la provincia de Buenos Aires: La articulación entre salud y educación con condición de posibilidad. En Salud Pública: Revista del ministerio de salud de la provincia de Buenos Aires, La salud mental en la transformación del sistema de salud bonaerense.Vol 4., ISSN 3008-70

Lic. Julieta Calmels
Lic. Julieta Calmels

Psicóloga. Subsecretaria de Salud Mental, Consumos Problemáticos y Violencias en el Ámbito de la Salud Pública de la Provincia de Buenos Aires Ex directora del Centro Ulloa de asistencia a víctimas del Terrorismo de Estado, y violaciones de Derechos Humanos perteneciente a la Secretaría de Derechos Humanos de Nación. Ex asesora de la cámara de diputados y la cámara de senadores de la nación en temas de salud, derechos humanos y género. Ex Supervisora de la Dirección de Orientación, Acompañamiento y Protección a Víctimas (DOVIC) del Ministerio Público Fiscal. Ex directora y actualmente docente en la diplomatura de Salud Mental y Derechos Humanos de la Universidad de José C. Paz y de la Asociación Civil Enclaves Investigadora y docente en temas de infancias, niñez y derechos de la Facultad de Psicología UBA.

Lic. Sebastián Holc
Lic. Sebastián Holc

Subsecretaría de Salud mental, Consumos Problemáticos y Violencias en el Ámbito de la Salud de la Provincia de Buenos Aires (PBA): Director de Promoción y Cuidados en Salud Mental y Consumos Problemáticos de la Provincia de Buenos Aires / Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA): Licenciado en Psicología.

Lic. Federico Appiani
Lic. Federico Appiani

Subsecretaría de Salud mental, Consumos Problemáticos y Violencias en el Ámbito de la Salud de la Provincia de Buenos Aires (PBA): Coordinador del Programa Interministerial “La salud mental es entre todas y todos” (junto a la DGCyE) / Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires: Licenciado en Psicología (UBA). Profesor en Psicología (UBA). Diplomatura en Salud Mental y DDHH (UNSaM – Enclaves).

Lic. Natalia Fernández
Lic. Natalia Fernández

Subsecretaría de Salud mental, Consumos Problemáticos y Violencias en el Ámbito de la Salud de la Provincia de Buenos Aires (PBA) / Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires: Licenciada en Psicología (UBA). Especialización Clínica “Centro de Salud Mental N°3: Dr. Arturo Ameghino

Lic. Joaquin Rotman
Lic. Joaquin Rotman

Subsecretaría de Salud mental, Consumos Problemáticos y Violencias en el Ámbito de la Salud de la Provincia de Buenos Aires (PBA) / Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA): Dr. en Psicología (UBA). Maestría en Psicología Social Comunitaria (UBA). Docente Facultad de Psicología (UBA).

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