Conversaciones acerca de la escuela

Lo que insiste: conversaciones acerca de la escuela

La escuela (que) incomoda 

Intentaremos plasmar en este escrito algunas ideas acerca de la institución escolar en tiempos raros, turbulentos, por qué no crueles en algunos sentidos.

Ideas acerca del devenir de lo escolar, de cómo se van produciendo los encuentros y desencuentros dentro de cada escuela. 

Escenas que se superponen y configuran una complejidad de relaciones, producciones, narrativas que propician o no, la posibilidad de quedar albergados por un tiempo en ellas (las escuelas).

Esas configuraciones escolares no son ni ingenuas ni casuales, re -presentan un decir epocal que marca un ser y estar de los sujetos en cada tiempo. 

Escenas que por momentos se presentan incómodas, difíciles de abordar para los profesionales a cargo del acompañar. En este punto nos posicionamos frente a la complejidad de cada institución educativa, afectadas por sus rasgos, sus modos de sociabilización, su permeabilidad entre los sujetos, su reconocimiento de la otredad como fundamento del vínculo, alteridad, complementariedad. Este posicionamiento implica visibilizar el tiempo en que nos toca hacer escuela. Un tiempo donde el dejar afuera, desarmar la trama, producir ruptura de lazo, parecen conformar una nueva narrativa.

Lo escolar siempre está vibrando cada tiempo. Se hace escuela, en un tiempo-espacio. Se producen discursos, modos de decir, de hacer y de habitar. 

Si las marcas de época producen subjetividad, tal vez debamos volver a la idea de la “subjetividad en riesgo”, en estos tiempos de desencanto y desilusión.

Si el contrato siempre es con el otro, si nos humanizamos dentro de una cultura, si la promesa es quedar enlazados en el devenir histórico, ser parte de esos eslabones implica recomponer las formas de los encuentros.

Ingresemos a la escuela, retomemos las escenas incómodas, aquellas que nos presentan nuestros pacientes, como Nacho que siempre decía “… no soporto que me apuren…”, o la de la maestra Clarita, que se enfrentaba a diario a los excesos del padre de Juan cuando le pedía, allá en su pueblo, que asista a la escuela.

Son escenas vividas, incómodas, padecidas por todos y todas.

¿Qué entendemos por “incomodidad”? Se trata de aquello que mueve lo cotidiano de un modo no usual, sacudiendo nuestros juicios previos; la incomodidad es estado y movimiento, enlaza lo racional con lo afectivo, lejos del encasillamiento de las emociones. 

Una de las cuestiones a trabajar es la elaboración de las escenas incómodas ante la  falta de respuesta frente a lo que sucede.

Quienes acompañamos a las escuelas – desde su comprensión como oportunidad subjetivante-, a las familias, a los niños, nos encontramos frente a nuestra propia incomodidad, a la que debemos hacerle lugar, casi como en un movimiento transferencial: qué proyectamos afuera, qué nos angustia, qué nos genera impotencia.

La respuesta, diría Bob Dylan, flota en el viento y hasta parece paradojal: construir espacios de conversación y pensamiento.

En una ocasión un equipo técnico de una escuela de una provincia nos consultó por las recurrentes situaciones de descalificación, agresividad y violencia entre los alumnos y alumnas, llegando a los golpes, amenazas e intentos de suicidio. La incomodidad hace no sólo referencia a lo específico de cada escenario, con su singularidad, sino a la angustia que produce por su proximidad a la tragedia.

Alojar la angustia, escuchar, es nuestra primera propuesta, así explicitada. No soluciona, pero alivia compartir espacios con otros, que pueden tener registros diferentes de lo que acontece. Pero la escucha siempre supone un riesgo, porque nos enfrenta a aquello que nos impacta, conmociona y hasta deja sin respuestas. De este modo, podemos comenzar a restituir la asimetría necesaria para que los vínculos escolares funcionen en términos de confianza -como riesgo, como apuesta- y corresponsabilidad. Dar la palabra, valorarla, recibirla, sostener una narrativa que no se hace sin pensamiento es una tarea imprescindible. 

Pensamos que la incomodidad en sí misma es una respuesta afortunada a la llamada “sociedad de control”. “(…) las sociedades de control quieren nuestro “bien” (…) que todo esté “bien”, que no haya problemas, que cada cosa esté en su lugar y que el orden social esté preservado de sobresaltos inútiles (…) en las “sociedades de control” se “administra” (Meireu, 2017: 264).

En este sentido, la incomodidad es revolucionaria porque obliga a buscar nuevos rumbos, no sólo porque los existentes no alcanzan, sino porque nosotros, como ciudadanos, profesionales, actores del campo pedagógico, también cambiamos.

Elogiamos a la escuela:  como tiempo y espacio que se sostiene; al pensamiento que se cuece a fuego lento, combinando ingredientes, aunque a veces sus resultados no sean los esperados; también a su desaceleración, persistencia y a los recomienzos como modos de resistir activamente en tiempos de control, avasallamientos y crueldad. 

Proponemos, entonces, elogiar, no como exaltación del virtuosismo sino como re-conocimiento de nosotros, como semejantes.

Conversaciones acerca de la escuela

El elogio de las semejanzas

Silvia Bleichmar hablaba de construir no una sociedad de contrincantes, adversarios y socios ya que son términos de la economía sino de pensar en función de la convivencialidad,  una comunidad de semejantes (Bleichmar, 2008).

La semejanza supone varias cuestiones que van desde la no igualdad a la construcción de lo común. No somos iguales sino que tenemos puntos que se intersectan, y aun así estas intersecciones pueden ser leídas desde distintas perspectivas. Al mismo tiempo, permite habitar las experiencias que no se reducen al mero anecdotario, sino que construyen pensamiento, que siempre nos afecta. 

El impacto en tiempos de vulnerabilidad debe ser asumido por quienes transitamos las escuelas y la clínica, estableciendo nexos al modo de vasocomunicantes. Volviendo a las situaciones anteriores, resulta imprescindible elaborar estrategias que permitan pensar en, con, para responder a las técnicas que ubican a las” emociones” como si fueran plausibles de control, ubicables en cajas de colores y, fundamentalmente, propuestas moralizantes más que éticas. En este sentido, lo moral se funda en un “deber ser” qué marca un modo de comportarse en la medida en que atribuye a un sujeto la exclusiva responsabilidad de portarse “como corresponde”.

¿Cómo se escucha a los niños, niñas y adolescentes? ¿Cómo se escucha a un docente, a una familia? ¿Cómo se aloja en tiempos de crueldad? 

Cada espacio, un recomienzo 

Las escenas incómodas en las aulas lo son para todos y todas. 

Por ello es necesario restituir el trabajo sobre las tensiones como movimientos instituyentes. Así como no se pueden evitar los conflictos  dado que son inherentes a la vida institucional  nos proponemos  escuchar las problemáticas y ubicarlas dando lugar a lo multidimensional. 

Se arma sentido en el lazo con los otros siempre, con generosidad.

¿Se puede enseñar la cooperación? Si, como acto ético y político que convierte la pasividad del sometimiento en acción potenciadora.

Allí reside, precisamente, la oportunidad de donar escucha, acompañamientos, sostén y confianza, como formas estructurantes del encuentro con el otro. 

Un cierre que no cierra

Estamos afectados por la incomodidad que nos produce no poder dar alguna respuesta a lo que sucede.

¿Qué nos queda?

El elogio a la lentitud

Crear situaciones metabólicas para tanto exceso

Producir sentidos, allí donde todo parece perdido.

Construir escenarios que propicien la conversación. 

Habitar las experiencias con el otro, propiciando la curiosidad y los aprendizajes.

Restituir el deseo de hacer escuela, entre todos. 

Conversaciones acerca de la escuela

Bibliografía

Citada: 

  • Meireu, Philippe (2017): El antídoto. En Larrosa Bondía, Jorge: Pedagogía profana: estudios sobre lenguaje, subjetividad y educación (Edición ampliada). Miño y Dávila. Buenos Aires.

Consultada: 

  • Bleichmar(2008): Violencia social-Violencia escolar. De la puesta de límites a la construcción de legalidades. Buenos Aires, Noveduc
  • Najmanovich, Denise (2016): Del control disciplinario al encuentro comunitario. En Finocchio, S, Najmanovich, D y otros: Diversos mundos  en el mundo de la escuela. Buenos Aires, Gedisa.
  • Satulovsky, Silvia y otros (2017) La escuela y sus escenas (in)cómodas. Buenos Aires. Lugar Editorial
Graciela Szyber
Graciela Szyber

Lic. En Psicopedagogía. Esp. En Psicoanálisis
Ex integrante del Equipo Central del Ministerio de Educación, CABA
Miembro de la Asociación Civil Fórum Infancias (Caba).
Psicopedagoga Clínica. 
Docente invitada de la Universidad de San Andrés. Materia: «Las promesas incumplidas de la inclusión.
Asesora institucional. Supervisora de los Equipos de Residentes de Hospitales.
Capacitadora en Ministerios provinciales.
Autora de diversos textos, artículos y trabajos en colaboración sobre clínica y educación.

Mariana Wassner
Mariana Wassner

Lic. En Psicopedagogía. Psicóloga Social
Ex integrante de los Equipos de Orientación Escolar, Ministerio de Educación, CABA.
Miembro de la Asociación Civil Fórum Infancias (Caba).
Psicopedagoga Clínica. 
Asesora institucional. Supervisora en clínica Psicopedagógica.
Capacitadora en Ministerios provinciales.
Autora de textos sobre Psicopedagogía.