Institucionalizar o desistitucionalizar, esa es la cuestión
Cristo de las redes no nos abandones, y en los espineles muéstranos tus dones”
Canción “Oración del Remanso” de Jorge Fandermole
El presente artículo intentará aportar algunas reflexiones sobre un trabajo que se viene desarrollando entre un secundario de adultos (El C.E.N.S. 91) y una red de Centros de tratamiento para adicciones (Los Hogares de Cristo -HdC) ligados al movimiento de Curas Villeros de la Iglesia Católica. Esta articulación como praxis busca la reapropiación de la vida y la transformación social de sujetos históricamente vulnerados, a la vez que intenta reflexionar sobre las lógicas de la institución escolar.
Podemos pensar que en la actualidad, las instituciones educativas funcionan como espacios de reconocimiento, redes de reconocimiento materializados en objetos, edificios regulaciones, formas de actuación que forman una estructura. Nos preguntamos entonces, cómo lograr que lo instituido en las instituciones educativas pueda deconstruirse para poder albergar a sujetos que vienen de experiencias de rechazo. Cómo lograr que aquellos que tienen un vínculo conflictivo con las instituciones puedan conseguir un tránsito positivo instituyente. La experiencia se inicia en mayo de 2024 con los contactos entre el director del CENS y el referente de Hogares de Cristo. Los “Hogares de Cristo” son centros de tratamiento para la recuperación en consumos problemáticos. La propuesta se estructura en base a la distribución de centros integrales en toda la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (principalmente en barrios carenciados) en los cuales se ofrece a los asistentes distintas propuestas y, entre ellas, la posibilidad de continuar sus trayectorias educativas.
Durante los primeros encuentros entre referentes de ambas instituciones, se plantea la posibilidad de que las personas que asisten a estos centros, puedan incorporarse como alumnos y alumnas a la institución educativa. Surge entonces la pregunta si serían capaces de sostener la escolaridad en los términos que se consideran de asistencia regular. Frente a las dificultades que se perciben para que las personas adictas puedan sostener de forma continua la asistencia se esboza la posibilidad de pensar una modalidad de aprobación que se ajuste a las necesidades y posibilidades de estos sujetos educativos. Concretamente se ofrece que los y las asistentes puedan ir rindiendo materias sin la obligación de una cursada regular. Esto supone para la escuela re-pensar el significado de “alumnado” y de “regularidad”, supone también re-pensar el rol docente. Desde otra perspectiva, para las personas que asisten a tratamiento para recuperarse de los consumos problemáticos, representa la posibilidad de construir una relación diferente con las instituciones, a la vez que acreditar saberes adquiridos hasta obtener el ansiado título. Estas personas, en general, vienen de experiencias de abandono y de rechazo por parte de los establecimientos educativos pero ven la culminación de la secundaria una necesidad que les impone la sociedad. También el poder rendir materias los ayuda a reforzar sus logros en el tratamiento.
Dentro de este esquema los profesores y profesoras del CENS debían preparar los materiales con los que los concurrentes a los hogares pudieran rendir, mientras que corresponde a los tutores designados por la red de tratamiento la preparación de los y las personas que se incorporen como alumnado. Supone la construcción de una red de intercambios entre ambas figuras (docentes del CENS y tutores de los Hogares) que en forma conjunta produzcan, en las personas que van a rendir, los aprendizajes necesarios para lograr el objetivo. Supone para la función docente una redefinición del rol, una forma diferente de posicionarse frente al aprendizaje.
Otra ventaja de este esquema supone que, frente a una recaída y el abandono temporal en el tratamiento (algo posible y hasta habitual), los pacientes no pierdan la posibilidad de volver y puedan acreditar las asignaturas. La cursada regular, no permitiría esta posibilidad.
En este sentido, J. Beltrán Llavador señala que “La importancia de la educación a lo largo de la vida va a ser creciente en sociedades de conocimiento y va a suponer un auténtico giro educativo y una exigencia para la transformación y mejora
El filósofo C. Castoriadis señala que en la construcción de un mundo para sí, las sociedades crean sus instituciones, pero también deben crear los individuos que las encarnan, para ello tienen que socializar la psique de sus miembros a través de procesos sumamente complejos, llenos de tensiones y contradicciones. Estas contradicciones se convierten en desafíos que intentamos abordar en nuestro trabajo de articulación y que intentamos re-pensar en este artículo.
Este autor considera lo instituido como lo determinado y la predilección a conservarlo; mientras que se enfrenta a lo instituyente que conceptualiza como el cuestionamiento de lo instituido, la tendencia a la transformación.
No pienses que nos perdiste, es que la pobreza nos pone tristes. La sangre tensa y uno no piensa más que en morir”
Canción “Oración del Remanso” de Jorge Fandermole
Para la implementación de la propuesta, que significaba un aumento de trabajo para los y las docentes fue necesaria la aprobación de recursos extra que aportó la Dirección del Área de Adultos del GCABA,. Esto, además, garantizaba la continuidad, más allá de quién estuviera a cargo de la institución .
En octubre de 2024, fue el primer llamado a Mesas de examen que los participantes debieron dar. La experiencia concreta nos permitió evaluar los logros y dificultades. La valoración fue altamente positiva. Las personas que asisten a la recuperación diferenciaron entre aquellos docentes que hicieron una evaluación tradicional y aquellos que pudieron realizar una evaluación grupal. Señalaron que les resultó más accesible esta segunda modalidad.
Para los alumnos y alumnas, que los estudios tuvieran una acreditación formal posibilitó que se traduzcan en un logro concreto en el proceso de recuperación, permitiendo que se saldase un derecho pendiente y fortaleciera las motivaciones concretas en el plan de vida. Posibilitó que pudieran atravesar un proceso que les generó ansiedades y miedos, pero que fue superado ayudando a consolidar una subjetividad que fortaleciera su adaptación activa a las normas institucionales.
En el contexto de las adicciones, el consumo problemático puede ser interpretado como un síntoma de la heteronomía o autoalienación. El sujeto se encuentra atrapado en significaciones imaginarias sociales que promueven un consumo acrítico y una búsqueda de pertenencia basada en la posesión y el individualismo, lo que Castoriadis llamaría la institución imaginaria de la sociedad.
Otro marco teórico que nos ayudó a pensar la experiencia fue el de la Pedagogía Crítica desde la cual sumamos los conceptos de
- Proyecto de Autonomía: El proceso de recuperación y finalización de los estudios secundarios es un doble movimiento hacia la libertad bajo la ley. Implica que los estudiantes-pacientes no solo sigan las normas institucionales y las pautas terapéuticas, sino que desarrollen la capacidad de ponerlas en tela de juicio, deliberar y participar activamente en la recreación de su propio proyecto de vida y en la micro-sociedad que conforman.
- Interrogación de Imaginarios: La escuela y el centro deben trabajar conjuntamente para desmontar mitos y prejuicios socialmente establecidos sobre el consumo y el consumidor. Esto implica cuestionar el imaginario de la sociedad de consumo que ofrece la ilusión de «pertenecer» a través del objeto, generando un discurso alternativo centrado en el cuidado y la pertenencia genuino.
- Abordaje Integral y Desestigmatización: El rol articulado de ambas instituciones es el de ofrecer un abordaje integral, alojador y contenedor, alejado de la actitud persecutoria o estigmatizadora. Esto significa que la finalización de los estudios debe ser considerada una herramienta clave en la liberación y en la construcción identitaria del adulto, permitiéndole reinsertarse en la sociedad como un sujeto de derechos.
- Desarrollo de Pensamiento Crítico: Las actividades educativas deben orientarse a la promoción de habilidades de pensamiento crítico y resiliencia. Se debe capacitar a los estudiantes para que puedan analizar críticamente los discursos hegemónicos que normalizan el consumo, y a la vez, desarrollar estrategias de afrontamiento positivas que reemplacen el vínculo con la sustancia.
Agua del río viejo, llévate pronto este canto lejos, que está aclarando y vamos pescando para vivir"
Canción “Oración del Remanso” de Jorge Fandermole
Conclusión
La articulación entre el colegio secundario para adultos y la red de centros de tratamiento, pensada desde Castoriadis, Freire y la Pedagogía Crítica, configura un espacio de refundación subjetiva y social.
Es un proyecto que trasciende la simple acumulación de conocimientos o la abstinencia, para enfocarse en la paideia de la autonomía (Castoriadis), es decir, en la formación de un ciudadano que se sabe sujeto de su propia historia (Freire). La escuela, al validar sus conocimientos y su historia, les permite la concientización sobre su realidad, se convierte en un agente activo de liberación frente a las estructuras de heteronomía y consumo, promoviendo la responsabilidad y la participación para el cuidado de sí mismos y de la vida en común.
Les habilita para un proyecto de vida autónoma más libre, más allá de las etiquetas que la sociedad impone. Una estructuración diferente que sólo puede darse en la medida que la escuela pueda deconstruir ciertas rutinas que le son propias.
En síntesis, concluyo con las palabras de María Malena Lenta cuando nos dice que “el lugar para la palabra de niños, niñas y adolescentes en las investigaciones e intervenciones psicosociales puede ser considerado como un primer tiempo de la acción política.” (LENTA, M.M. 2018)
Lic. En Sociología.
Profesor de enseñanza media y superior en Sociología.
Especialista en problemáticas sociales infanto-juveniles.
Docente con más de 30 años de experiencia, actualmente Director Titular de una secundaria de adultos.
Docente de «Práctica de la Enseñanza» del Profesorado de Sociología UBA.
Capacitador docente en CABA.
Docente de posgrado en la Universidad de la Cuenca del Plata.
Miembro de la Asociación Civil Forum Infancias – CABA.
Autor de varios artículos y libros sobre educación, derechos de niños, niñas y adolescentes. Entre ellos: «La escuela no puede sola» (Ed. Ricardo Vergara); «Violencia y Escuela (Ed. Aique); «Niñez,, Juventud y Medios» (Defensoría del público); «Maltrato Infantil. Orientaciones para actuar desde la escuela» (Min. de Educación).
Co autor del libro «Enseñar Ciencias Sociales a partir de problemas. Más preguntas, menos certezas» (Autores: T. Haedo, C. Zibecchi, D. Pipkin), Ed. Novedades Educativas (2025).












