PRONUNCIAMIENTO DE LA COMISIÓN DE EDUCACIÓN DE FORUM INFANCIAS CABA FRENTE AL PROYECTO DE LEY NACIONAL DE LIBERTAD EDUCATIVA
En un marco de crisis profunda donde la complejidad de la vida cotidiana desconfigura el ordenamiento social de miles de familias y perfora las subjetividades emergentes de niños, niñas y adolescentes, el gobierno nacional -entre otras reformas profundas y crueles- ha propuesto en su “Ley Bases” diferentes reformas, entre ellas, la referida a las políticas Educativas.
Sabemos que el sistema educativo cruje cada vez que políticas neoliberales aprietan las condiciones institucionales que hacen posible los avances educativos de un país diverso como el nuestro.
Estas políticas públicas ya generan derrame de determinadas condiciones institucionales que rápidamente tienen impacto en la vida escolar .
Desde una perspectiva de derechos, entendemos que la educación constituye un derecho universal y una responsabilidad indelegable del Estado. No puede quedar subordinada a la capacidad de elección, a las condiciones económicas, a las posibilidades familiares o a los idearios particulares de las instituciones.
Este proyecto de ley nacional presenta un particular viraje al habilitar e insistir en el apoyo a la educación de gestión privada, en detrimento de la educación de gestión pública, habilitando y propiciando la profundización de la fragmentación social y la desigualdad.
La autonomía institucional no debería poner en riesgo aquello que debe ser común para todos y todas.
Se habilita la incorporación de modalidades de educación desarrolladas íntegramente en el ámbito familiar, comúnmente denominadas “homeschooling”, que no toma en cuenta los múltiples aprendizajes que se realizan en la escuela más allá de los contenidos y que es dictada por personas que no poseen conocimiento pedagógico. La escuela constituye, además, un espacio social privilegiado para garantizar otros derechos y para advertir situaciones de vulneración que muchas veces permanecen invisibilizadas, pudiendo, en ocasiones, profundizar relaciones endogámicas que pueden ser vulneratorias de derechos.
Centradas en una visión utilitaria de la Educación, las prácticas formativas de los estudiantes pasan a ser parte de un aceitado engranaje que integra una cadena de trabajo. En ese mismo marco se prevé la libertad religiosa para que las escuelas enseñen según sus ideas y se eliminarían las diferentes modalidades de educación.
Los rankings educativos, la disminución en la obligatoriedad de horas dedicadas a la escolaridad y que las” familias” incorporen a sus hijos al mercado de trabajo son algunas de las medidas previstas.
Los docentes serían evaluados estableciendo rankings que no responden necesariamente a criterios pedagógicos y se les cerraría el derecho a huelga, amparado en la Constitución Nacional, por ser considerada la docencia un servicio “esencial”.
No es posible pensar una transformación profunda del sistema educativo debilitando las condiciones laborales, la formación y la participación de quienes sostienen cotidianamente las escuelas.
Volvería el examen de ingreso a la universidad y se modificaría la regulación de la educación técnica en detrimento de la misma.
La educación pública no puede quedar relegada mientras se fortalecen mecanismos que profundicen la expansión de propuestas privadas.
Estamos en una situación de altísimo riesgo, la patria está en riesgo.
¿Qué significa esto?
Más allá de las diferentes posiciones político partidarias que podamos tener debemos pensar en la línea de: ¿qué pasará con nuestros niños, niñas y adolescentes, como tesoros de lo humano, cuando no tengan acceso a ir a la escuela y a poder elegirla? ¿Qué pasará cuando no haya más financiamiento para que los niños, niñas y adolescentes que viven en zonas alejadas o en barrios vulnerabilizados no tengan manera de llegar a sus escuelas? ¿Qué sucederá cuando los contenidos no sean ni básicos ni comunes porque estarían diseñados por elites?
¿Qué se les ofrecería a los niños, niñas y adolescentes que necesitan de la atención de la escuela especial?
¿Qué pasará con los derechos de los trabajadores de la educación?
Si las infancias y las adolescencias son para nosotros el tesoro de lo humano, debemos instalar la conversación al respecto en nuestra sociedad, sostener los debates respetuosos pero no negociar con el poder que pretende arrasar con nuestra cultura e historia:
Decimos NO a estos cambios propuestos porque vulneran los derechos de todos y todas.
Decimos SÍ al intercambio, a la actualización profesional, siempre en defensa de nuestros niños, niñas y adolescentes y de las y los trabajadores.
Una Ley de Educación debe ser discutida ampliamente por la sociedad y por la comunidad educativa en su conjunto, instalándose como política de Estado y no quedar la discusión en ámbitos cerrados dependientes de intereses partidarios.