Mañana tiroteo

Mañana tiroteo.
No vengan o morirán.
Las paredes hablan y dicen. 
Siempre han sido el muro de lo que pasa. Hoy las paredes de las escuelas derraman letras que sangran. Tiembla el recuerdo tibio de un patio y una bala, de un adolescente que quedó sin aliento y  otro que saltó las palabras y se transformó en puro acto. Aterrados asistimos a una modalidad que nace como desafío y nos interpela , y nos obliga a preguntarnos con urgencia qué de esta sociedad violenta está supurando en una adolescencia herida que destila amenazas de muerte. Habrá llegado el tiempo imperioso de las respuestas, y habrá que estar a la altura de quienes, atiborrados de pantallas y violencia nos escriben, nos ruegan, nos ordenan que de una vez por todas los miremos. Que busquemos la forma necesaria e inmediata de devolverles el tiempo de juego, de bailes, de risa, de estudio. Que de una vez por todas marquemos un límite y dejemos de lado nuestro juego para atender este ruego que se les va de las manos y que amenaza  convertirse en bala.
Ha llegado el tiempo de regular las pantallas, de apagar las series, de poner la mesa y sentarse a cenar, de abrir el diálogo y la escucha, de nombrar el amor, el abrazo, la taza de mate cocido y una mano grande y firme que los pueda tomar del brazo y hacerse cargo de esta adolescencia que como puede y le sale, nos exige que la escuchemos, que la leamos, que nos metamos en su vida y escribamos en su cuerpo las marcas de amor que nada tienen que ver con los tatuajes.

Psicopedagoga y Escritora.
Autora de los libros Brasas, Mujeres atragantadas, La otra de mí, Ella (Ed. Sudestada) Mal de muchas (Ed. El Ateneo) El dueño del río (Ed. Como pez en el cielo) Contigo en la distancia (Ed. Del boulevard)

Marcela Alluz
Marcela Alluz